Todas y cada una de las imágenes que se ven en este blog, han sido realizadas por el autor o miembros de su familia durante este viaje.



os nos desviaban a otros destinos.
stino sería Kenya en lodge con inclusión del cráter Ngorongoro de Tanzania en camping.
ki y los Kalenjin del aspirante Odinga. Después de dos meses de reyertas y cientos de muertos y viendo que no se acababa el clima de incertidumbre decidimos cambiar nuestro destino. De Kenya y su maravillosa isla del Lamu cambiaríamos a Tanzania y sus playas de Zanzíbar, eso si con el vuelo a Nairobi.
miento totalmente.
para los trayectos Arusha-Zanzibar y Zanzíbar-Nairobi, y el hotel en Nunwgi (Zanzíbar). El resultado del viaje fue sencillamente perfecto, tanto por la parte que hicimos con la agencia tanzana Bobbytours, como con la que hicimos por nuestra cue
nta.



zania . Aunque se puede ver bastante bien desde Kenya sobre todo desde el Parque Nacional de Amboseli, no debemos olvidar que el Kilimanjaro está en Tanzania. Sólo con acercarse un poco a cualquiera de los pueblos que viven en sus faldas ya es una experiencia única, pueblos que viven de recolectar café, plátano y otros cultivos. No hace falta subir al Kilimanjaro para llegar a admirar su belleza y majestuosidad, simplemente con adentrarse a unos 2000 metros de altitud acercándose algunas de sus de sus " puertas" es suficiente para vivir su aire, su tierra, su pulso, su viento, su magia…

perennes.
aro, ya que en su género es único en el mundo. Pero sí nos tenemos que referir a los parques nacionales con gran cantidad de animales yo me quedaría en primer lugar con Ngorongoro, aunque a mis hijos les gustó más Serengeti.
pongo en primer lugar al Ngrongoro por su situación geográfica única, sus luces, sus colores, su belleza visto desde fuera y desde dentro. Un cráter de 20 kilómetros de diámetro y 600m de pared, situado a 2000 metros de altura entre montañas bellísimas, lleno de ñus y cebras, con un lago de cuento(Magadi) en el centro, con el rinoceronte negro, hipopótamos, flamencos, elefantes, hienas, leones...
e ya no queda.
otros. De esto hablaré más adelante con respecto a Zanzibar.
. Nos quedaba todavía un largo camino por carretera hasta Moshi. La verdad es que habíamos llegado en perfectas condiciones a Nairobi. Los niños habían descansado bien en los trayectos durmiendo tanto en los asientos del avión como en los suelos entre asientos, como es costumbre suya. En las transiciones (escala de Ámsterdam) el buen ánimo y el cosquilleo por la gran aventura que nos esperaba hizo que el viaje fuera, como siempre, coser y cantar. A todo esto hay que decir que nuestro
s niños ya son “animales” de aeropuerto.
gando a las 6:30 de la mañana después de un largo viaje no es el mejor momento para sacar un visado en una lenta y larga cola.
Nosotros ape
nas paramos en el aeropuerto después de rellenar y entregar unos formularios de entrada.
s a ver.
.
loración.
do despavorido en cuanto nos vio. Otros dos se mostraron cercanos y amigables e incluso nos hicimos alguna foto juntos. Creo que sentían la misma curiosidad por nuestros hijos que estos por ellos. No paraban de observarse unos a otros con la boca abierta, sobre todo miraban a Hugo y Pablo, los peques, ya que a
Miguel lo considerarían mayor. Unos cuerpos enjutos y llenos de polvo de los pies a la cabeza. Cejas, narices, orejas, pestañas y comisuras labiales lucían blancas de la polvareda africana . Estos masais no eran de los que recibían a los turistas bailando, y precisamente por eso resultaban más interesantes ya que entre otras cosas no vivían en zonas de especial relevancia, simplemente era una zona de paso donde nadie para, o casi nadie.
na vez más “el viaje era el camino”.
nder como los que más adelante veríamos, a pesar de todo vestían de manera colorida y elegante. Este inesperado giro en nuestras relaciones masai nos abrieron las puertas del poblado, pudiendo verlo por dentro y haceros unas fotos juntos.
y 30 minutos más en coche necesitamos para llegar a Moshi.
yo volviéramos de la “escalada”.
frente a los 5000 de Moshi.
spués de mucho buscar por internet encontramos el Keys hotel, un agradable y tranquil
o hotel, donde tratan a la gente muy muy bien. Por unos 70 $ la doble con aire acondicionado, mosq




or, como es lógico a su edad.
e y del 2 al 6 (5 días) deberíamos subir y bajar, ya que el siete nos íbamos los cinco de safari.
y tendríamos que esperar al amanecer.

competición para reforzar la dieta de los hidratos de carbono.
r consumo de oxigeno tiene una persona más tarde la posibilidad de que te afecte. El consumo de oxigeno se aumenta haciendo trabajo aeróbico como carrera continua , natación, ciclismo o andar por el monte… Está claro que para una persona que es capaz de correr sin problemas de 15 a 17 km hora, andar a 5 o 6 km hora es un paseo. Cuanto mayor margen entre nuestra capacidad máxima y nuestro reto más posibilidades de conseguirlo, así que a entrenar. Un entrenamiento mínimo muy adecuado para la montaña (tres o 4 días a la semana) es intercalar días de marchas largas subiendo monte como entrenamiento específico, con carrera continua a ritmos claramente superiores, carrera continua en exclusiva de entre 30 minutos hasta donde uno pueda y quiera, o carrera continua de unos 30 a 40 o 50 minutos continuando el resto a pie hasta las 2h o 2h30. Nosotros entrenábamos juntos tres días a la semana, uno de montaña los fines de semana, otro de 40 minutos corrien
do a ritmo medio y otro de 2h 30 de carrera y marcha. Era el tiempo que podía sacar de mi hijo Miguel, por aquella época en exámenes.
ad absoluto..
mienza nuestra subida a la cima.
uertas (gate) que corresponden a cada ruta.
a naranja del Kili de unos 15 kilometros. A cada lado de esta pista en constante subida iba apareciendo la vida en las laderas de la montaña, niños jugando en un campo de café, madres cultivando con sus hijos a la espalda, viejecillas cargadas de montones de leña, 7 niños tumbados bajo los plataneros, chozas de madera con ropa tendida, 30 niños jugando un partido de fútbol en pleno bosque tropical, vestidos rojos, verdes y amarillos vistiendo a mujeres guapísimas con cestos en la cabeza, carnes
de ganado colgadas de los quicios
de la puerta, alfombras de maíz secándose al sol de 40 metros cuadrados por 30 cm de altura, y sobre ellas tres niños pequeños tumbados, abiertas las piernas y brazos mirando al cielo; cinco vacas chepudas guiadas por una niña de 5 a
ños de vestido escarlata y cinta en el pelo azul cielo.
das por esta pista recta e interminable. Cualquiera de las pistas que conduce a cualquier entrada (gate) a una ruta es una explosión de vida y color como pude comprobar en la bajada por Mweca gate, vi más en esa media hora de trayecto que en muchos días en Tanzania. Muchísima gente viviendo de la parte cultivable del Kilimanjaro antes de llegar al bosque húmedo. En otras condiciones no hubiera dudado de decirle al conductor que hubiera parado dos, tres o siete veces. Pero allí estábamos dirigiéndonos a la aventura más apasionante, cinco nativos, mi hijo Miguel y el que escribe cargados hasta las cejas, y no era el momento, y aunque pensé que ya tendría otro momento de retratar esta dependencia del Kili de “las gentes de la montaña”, no tuve a posteriori oportunidad de hacerlo. En fin, estas son algunas de las fotos mentales que siempre se escapan en cada viaje.
ompañaran entre los muchos que hay. Pero en esta ocasión cuando el coche llego al Keys hotel, ya traía a los porteadores seleccionados. Cuando llegamos a Umbwe gate vimos porqué.
La verdad es que los pobres porteadores van cargados como burros.
nseña algunos monos blancos y negros en lo más alto de los árboles llamados mono Colobus.
, teniendo en cuenta que a Barranco Hut se llega a mediodía del día siguiente, había que aprovisionarse de agua para unas 28 horas.
o primer asentamiento, muy protegido por la densidad de la vegetación.
come como una fruta más acompañado todo con más te, leche o café a nuestra disposición.
) BARRANCO HUT (3900 M)
te asomabas a las gargantas.
a el espacio visual, acrecentando la sensación de calma.
que ese día se esperaban unas 70 personas llegadas de la ruta de Machame, ya he dicho antes que en este campamento se unían las dos rutas hasta la cima. Nuestro periplo solitario de dos días por Umbwe route se acababa y a partir de ahora veríamos más compañeros de aventuras de diferentes nacionalid
ades.
hidratarme y comer en condiciones.
todos los grupos de senecias gigantes que a Miguel y a mi nos tenían fascinados. Después de este recorrido Miguel se tumbo en la tienda y se durmió un par de horas, yo mientras seguí explorando senecias, lobelias, cuervos gigantes, barrancos, precipicios y por supuesto sacando fotos de cualquier paisaje , planta, pájaro, lagartos, porteador, bicho grande o pequeño, libélulas azules y rojas…
evo a explorar el mirador sensacional que hay junto al Barranco y que extiende la mirada varios kilómetros abajo, contemplándose entre los huecos de las nubes como se pierde el río Umbwe serpenteante entre la maraña verde que le rodea.
Los demás “escaladores” descansaban para las jornadas duras que todavía quedaban. Pero para mi esto no era posible. ¿Cómo iba a dejar de explorar cada rincón de esta maravillosa montaña, de contemplar una vez más sus cielos limpios cambiándose de azul a rosa, a naranja, a rojo profundo. De ver los últimos rayos del sol que ya solo se atrevían a acariciar la cima del Kili naranja y nata.
cía la atmósfera.
Miguel, nada más acostarse se quedaba dormido, dormía de un tirón, apenas se abrigaba dentro de saco porque tenía calor, la montaña estaba ahí, pero el era inm
une a ella.

a la parte física es otra cantar, ya que a 4000 m de altura esta pendiente es muy fuerte. Suele tener un tiempo estimativo de subida de 1 hora.
gua, ya que en Barafu Hut no había.
ima parte el tiempo había cambiado, nublándose y cayendo una pequeña granizada.
es y todos a 30 cm de distancia del anterior, prácticamente ponían la pierna derecha a la vez y la izda. a continuación, Miguel y yo nos miramos extasiados ante espectáculo tan increíble, Nuru les adelantó por la derecha y ellos nos miraron porque a su lado parecíamos un tren, y no es que nosotros fuéramos muy rápidos, sino que ellos parecían que en vez de estar a 4500m estaban a 8000. Uno de ellos en perfecto español nos pregunto de que parte de España éramos y así entablamos una pequeña conversación, mientras les superábamos nos felicitó por el resultado de la selección española en el europeo y yo les di el pésame por haber
es ganado en la final, a lo que siguió una carcajada general cuando el alemán tradujo a los demás. Curiosamente estos alemanes nos los cruzaríamos en nuestra bajada de la cima, siendo los protagonistas de una de las mejores fotos que hice arriba, Una fila sobre la nieve perfectamente alemana.
ción general de otra compañía mientras llegaban los nuestros. Aprovechamos la espera para comernos las dos bandejas de dátiles (superenergéticos) que teníamos.
a as 12:30 en vez de a las 11 o 11:30 y que llegaríamos arriba sobre las 6 AM a la cima.
l, y encima de todo esto llevábamos los pantalones de gore-tex transpirable e impermeables que llegaban hasta el ombligo y tenían tirantes.

tivo polivalente ( un Kilo de cámara en total), también llevaba una compacta en un bolsillo interior y tres barritas energéticas.
ndose con las estrellas de tan alto. Uno piensa ¿y todos estos han salido antes que nosotros?
ormido como si lo hubiera hecho en su propia cama.
arezcan mayores, ya que no vas viendo “pasar” el paisaje, las rocas, las nubes, las lomas sucesivas. Solo ves las piernas del de delante y tus pies, así casi 6 horas, a un ritmo suave que invita a dormirse, si no fuera por el frío.
puedo con las nauseas, y parece que este “viaje de 6 horas va a ser así todo el rato.
con nauseas ya que al ser síntomas del mal de altura no se irán estas malditas nauseas.
ros más arriba, me encuentro mejor, me bajo el pasamontañas y entra aire fresco, mejor, si mejor, los gritos son de esas luces pequeñitas que se ven muy arriba, llevamos mucho y se ven luces muy arriba, que bien ahora sentados en esta roca, se ven las estrellas tan cerca, todas, muchísimas. Cada vez sopla más el viento, Miguel lleva puestos los dos pasamontañas y la capucha del gore-tex, la cremallera del plumas cerrada hasta arriba, que frío si nos paramos, solo un poco, cada vez que paramos recuperamos el aliento, que carita de sueño tiene Miguel, como me pesa esta mochila con el camarón y los dos litros de agua dentro que yo no he probado. Que solos estamos ahora la gente está más dispersa, o muy por detr
, Eastern Icefield, Decken, Rebmann, Ratzel, Balletto..., todavía entre sombras.
n más.
al guardar el material me habían entrado de nuevo nauseas.
pinas correspondientes al final de la ruta. Normalmente las cantidades son más o menos estándar para cada nivel jerárquico, según sean porteadores, cocineros, asistente de guía o guías. A julio del 2008 los guías unos 15 $ por día trabajado, al asistente de guía de 10 a 12 $ por día, al cocinero unos 10 $ por día, y de 5 a 7 $ a cada uno de los porteadores por día. Luego estas cantidades pueden variar para mejor, dependiendo de la satisfacción en el trato y servicios recibidos. Estas cantidades se pagan entre todos los componentes de la escalada, por lo que siempre saldrá más barato pagar el montante total entre una cordada de 10 escaladores que de uno, aunque también se necesitan mayor cantidad de porteadores, el guía, asistente de guía y cocinero, que se llevan la mayor retribución, siguen siendo uno. En nuestro caso nos salía unas cantidades de 75$,60,50 y 2x30$ (dos porteadores) de mayor a menor orden jerárquico, en total 245 $. Pero decidimos pagarles 300$ por su dedicación y preocupación en todo momento. Para nosotros esto era un pastón, sobre todo porque salía de una sola cartera, la del padre, el que les habla. Pero ya teníamos asumido ese presupuesto o un poco menor. Además pronto descubrimos que había momentos, lugares y personas donde había que dejar el regateo a un lado, primero como reconocimiento por el trabajo bien hecho y luego porque en un país tan pobre como este, el regateo de medio dólar era doloroso.
stra ascensión al Kili, con imágenes de los muchos estibadores de la montaña que allí vi. Apartado que pretende ser un homenaje a los verdaderos héroes de la montaña o de las montañas: Los porteadores y guías. Los primeros no llegan hasta la cima y se quedan a 4700 metros, evitándose la parte más dura, pero su trabajo es titánico desde el primer día, llevando además unas cargas monstruosas, que se van repartiendo. Unos llevan una de las mochilas grandes del turista, aparte suelen llevar otro bulto más, que puede ser una bombona de tamaño considerable, un saco con utensilios mediano o una de las tiendas. Otro puede llevar una mochila de tamaño medio que puede ser suya, más un saco enorme de alimentos. Nunca van con un solo paquete, siempre hasta las cejas. Pero lo increíble de su trabajo es la facilidad con que lo realizan, subiendo van a u
na velocidad considerable a pesar de ir cargados.
iendas y el material.

n la distancia). Subió a la cima cargado para abastecer a los “héroes” americanos.





Al día siguiente Pablo y Hugo nos iban guiando en cabeza hacía el pueblo, “por ahí no papá, por aquí” decía Hugo con el tono del que corrige al ignorante desorientado, nos fueron conduciendo primero al ciber, donde nos pusimos en contacto con la familia. Más tarde continuamos nuestro camino mientras nos enseñaban los lagartos coloridos de la cuneta y las mariposas de colores únicos. Nos fueron dirigiendo magistralmente al mercado del pueblo, y en el camino Pablo iba saludando a medio pueblo y vendedores de tenderetes que
por lo visto ya le tenían muy conocido, sobre todo por su afición a las pulseras y collares masai.
emoria los restaurantes donde merecía la pena comer, en uno hindú terminamos comiendo.
Una de las curiosidades de esta montaña, es que si las condiciones metereológicas son propicias, se puede hablar por el móvil desde cualquier parte de la misma, incluida la cima. Nosotros podemos dar fe de ello, puesto que nos mandamos mensajes hasta los 4700 m en Barafu Hut. El día de la cima se me olvidó llevármelo y no pude comprobarlo, pero Nuru si llamó.
erentes especies y muchísimas variedades de aves.
na de cebras Burchell.


ante millones de años.
ntes y gran intimidad personal para observar la naturaleza.
Mara. Pero para eso está Ngorongoro donde estos últimos herbívoros son perennes.
e que nos llevaría al aeropuerto teníamos una hora y media para realizar algunas compras y tomar algo en esta localidad con increíbles vistas al monte Meru.
guesa de la casa, unos colacaos y por supuesto un esplendido café de Tanzania.


hasta el Parque Nacional de Serengeti, donde empezaría nuestro safari.
ana con muy buenos precios.

oto de aquellos paisajes tan fabulosos.


Cuando el avión empezó a bajar, pudimos ver antes de aterrizar nuestro lodge: el Seronera Wildlife Lodge.
te durante 7 días atravesando el norte de Tanz
ania.
Serengeti.
uir púas de cuerpo espín en un camino de tierra circulando a 40 Km por hora.
ágico con el sol bajo y el guepardo tenso esplendoroso con la sabana entera para él.
ños!. Aunque en Moshi (Kilimanjaro) y Arusha no vimos ningún niño, Tanzania estaba lleno de familias enteras disfrutando de los Parques nacionales: daneses, holandeses, alemanes , americanos, australianos.
El Seronera Wildlife Lodge es una construcción integrada entre grandes rocas de granito y con grandes espacios abiertos, situada en el mismo corazón de P.N. de Serengeti, por lo que esta rodeado de Bufalos, hienas, monos…
e la tarde había agua caliente.
de la sabana. Para todos esta parte del viaje se hacia mucho más cómoda aunque no hubiéramos imaginado cuanto. Para Miguel y para mi, esto de viajar en todoterreno todo el día viendo maravillas de la naturaleza y el descanso que suponía el Lodge después, era todo un deleite comparado con nuestra vida dura, austera pero imborrable en el Kilimanjaro. Para Marga, Pablo y Hugo era un cambio de registro después de 4 días en Moshi, aunque hubieran realizado un safari en Arusha Park, se habían tenido que buscar a vida por el pueblo, una mujer sola con dos niños de 12 y 6 años. Aquí estaba todo hecho, la naturaleza era verdaderamente exuberante y los L
odges resultaron muy cómodos.

ad para los niños y como una mayor protección de los más peques contra la malaria.
pia fauna: Por todo el hotel se podían ver unos animalitos parecidos a las marmotas llamados damán, Pablo y Hugo se pasaban los ratos libres contemplando a estos animales que estaban en todas las zonas ajardinadas del hotel y sobre todo encima de las rocas. Solian apelotonarse en grupos de 5 a 10 miembros, muchas veces unos encima de otros o lomo con lomo.
otel cerrar las ventanas de las habitaciones porque podían entrar a las mismas.
jor que sudadera y un chubasquero o similar.
ce excesivo calor por el día. En Tarangire y Lago Manyara la cosa cambia.
babuinos, avestruces, leones, leonas, hienas, topi, impalas, además de multitud de aves como
Alcaudones, abejaruco chico, bandadas de lovebirds, buitres, halcones, escarabajos rarísimos, las acacias grandiosas, en fin un torrente de sensaciones.
leona se iba aproximando a una manada de oribis ( pequeño antílope de unos 70 cm de altura) por su trasera, iba agazapada por detrás de unas plantas, sigilosa por momentos parecía que iba de puntillas, se fue acercando a 15 metros de una que seguía comiendo hierba, de repente la leona casi agachada se arranco a toda velocidad y toda la manada echaron a correr, la persecución se acabo por detrás de unos cañaverales y todo quedó quieto y en silencio. No pudimos ver el desenlace de aquella secuencia tan trepidante, pero imaginamos que la leona atrapo a su presa, ya que los demás oribis dejaron de correr a escasos 50 metr
os y siguieron con la tranquilidad pasmosa que da el saber que el plato estaba servido.



.
Por fin salimos en un día de traslados que resulto ser muy fructífero, ya que por el camino fuimos parando en diferentes parajes y tuvimos ocasión de ver bastantes animales.

s turistas para sacar tajada. Así que nuestra comida estuvo b
astante amenizada.
ueña manada de oribis reflejada en el agua.
n acostumbrados a recibir a los turistas a cambio de unos cuantos dólares.
so. Uno de ellos dio un paso al frente y con un bastón de madera en su mano empezó a satar verticalmente al ritmo de los cánticos, mientras los demás movían sus cuerpos a un lado y a otro y hacia arriba con una cadencia suave. A los pocos segundos el “saltarín” principal era sustituido por otro compañero, así uno detrás de otro iban saliendo todos.

ntos de estos masais acompañados de los cánticos a capella era un espectáculo soberbio.

e se podía ver a os niños desde fuera. 

ifras del uno al diez.
ga adquirió a una mujer mayor.
a.
un pequeño sendero que desaparecía en la pista o camino para luego aparecer al otro lado.
alejándose lentamente hacia la línea del horizonte, hacia el cielo azul.
nos saludaban a nuestro paso.
mos contemplado en Serengeti. Todos estábamos entusiasmados con los paisajes tan maravillosos que se iban sucediendo, en un momento determinado el todoterreno subió un último repecho y una exclamación colectiva borro el silencio, sobre todo la de Pablo (12 años) tan dado a las exageraciones y onomatopeyas: ¡Diooooossss! Un inmenso horizonte se habría a nuestra mirada desde el borde del cráter donde pudimos contemplar la grandiosidad y belleza de este lugar, cualquier cosa que pueda decir para describir la belleza insuperable del N
grongoro no haría honor a
la realidad.
n el rinoceronte negro, leones, hipopótamos, elefantes, hienas…



mos distinguir algún elefante a la vez que admirábamos el esplendor del lago Magadi.
ter a través de una cristalera inmensa
os dos muy tempranos, nosotros el
egimos el primero.
las comidas como en la cena estaban también incluidos un buen servicio de te y café variad
os.
ecía a las 6:30 de la tarde, uno estaba en la cama a las 10 de la noche como muy tarde.
e.
os íbamos viendo cada vez más cebras y ñus, muchísimas, bebian de pequeños arroyos que morían en el lago.
empezaba a despertar.
z. Los animales parecen iluminados con luz propia con los primeros rayos del sol. Si Hubiera que construir un anfiteatro gigante donde los colores levitaran en proporciones magistrales, creando diferentes atmósferas todas ellas mágicas, este anfiteatro sería el Ngorongoro, en medio del África negra, limpio, a 2000 metros, con un lago de agua salina capaz de mudar su color si una nube quiere hacer de filtro a un rayo perdido de estrella, nuestro sol. Un anfiteatro cuyas gradas verde esmeralda de selva tropic
al, solo son accesibles por caminos de sangre, tierra roja de Tanzania.
gorongoro fui sobrepasado totalmente.
más adelante Salín paró el auto, por la izquierda venia un rinoceronte negro a unos 200 metros. Sabíamos que apenas había rinocerontes negros en el Ngorongoro, y que uno podía irse sin verlos, pero aquí estaba este hermoso ejemplar que caminaba hacia la pista, tenia que atravesarla para beber en el lago, así que delante de nuestro todoterreno y de 5 más que se habían detenido para contemplarlo, el majestuoso animal cruzo tranquilamente el camino. Cuando ya se alejaba dándonos la espalda unos 50 metros, se despidió c
on una excreción monumental que dio origen a las carcajadas de Hugo y de algún turista más.
as.
le escena. 200 metros más allá, otra fila un poco más corta cruzaba la pista por otro sendero. Y otro grupo más pequeño todavía, cruzaba también, pero esta vez de derecha a izquierda.
ar buena cuenta de los Pack Lunch.
de guinea, así hasta una lista interminable.
istas desde el lago Mandusi.
ima y con una pendiente brutal con grandes caídas desde las paredes verdes del cráter.


erables en sus bicis, tiendas en las c
arreteras de pinturas y tallas de madera.
uestos de frutas, venta de somieres y camas de madera.
ravesamos un pequeño poblado lleno también de tenderetes y vida.
kilómetro más allá de este grupo de casas apareció la entrada del Lodge.
cos.
arnos en el.
, trofeo de unas horas de pesca.


que elegir entre visitar y ver el parque o realizar otras actividades.
relativamente frío y húmedo a estas horas.
uvimos oportunidad de ver varias familias de elefantes. Incluso pudimos ver a un bebé elefante que hizo las delicias de todos, pero sobre todo de Hugo.
ría y el elefantito volvía a arrancarse con curiosidad hacia el coche.

ta edad se reconocen en sus maneras graciosas e infantiles que invitan al achuche.

te, bajó del coche, husmeó por el suelo, y cogió dos espinas de cuerpo espín que nos regaló.


















es.



n por si mismo.
a antes y terminando cuatro después del viaje. 
as de Inglaterra y costó bastante cerciorarse.
maríamos el “más moderado” malarone. 



ar con más frecuencia el repelente.
motreto” más al equipaje.
















Allí comimos y cenamos muchas veces, y esa noche lo haríamos por primera vez a la luz tenue de unos candelabros, la arena bajo nuestros pies, el mar con su brisa suave y cálida, y sonando de fondo la agradable y típica música de Zanzíbar o música Taarab.












e madera que atravesaba el estanque y terminaba en el centro del mismo. Allí una escaleras de piedra bajaban directamente al agua. El guía tomó unas algas que tenía en un cesto y las acercó al agua, al instante aparecieron unas tortugas de enorme tamaño que sacaron la cabeza para comer de sus manos. Pronto le imitamos todos y al cabo de un rato estábamos descalzos en los tramos de escaleras que se sumergían en el agua. Después de unos minutos donde Hugo parecía que iba a acabar con la reserva de algas de Zanzíbar, le preguntamos al guía tanzano si podíamos bañarnos en el estanque con las tortugas. Por su cara de sorpresa, deducimos que de los pocos turistas que frecuentaban este lugar ninguno le había hecho esa propuesta antes. Salió al cobertizo de fuera y habló un rato en swahili con los jóvenes que nos habían vendido la entrada, vino de nuevo hacia nosotros y nos dijo que deberíamos pagar más cambio del baño. Como el precio estaba bien y no queríamos perder esta oportunidad, pronto estuvimos despojándonos de la ropa y quedándonos en bañador.




manas mayores.
comias” -como les llamaba Pablo- muy parlanchines y vistosos, andando de acá para allá todo el día, dejándose ver, exhibiéndose, parándose en grupos, por parejas, tríos, a charlar en medio de la playa o calle. La discreción y austeridad del masai de campo, con sus cabras y sus chozas no iban con el masai de Zanzíbar, mucho más “aderezado” por fuera que por dentro, algunos con prósperos negocios en la costa.
















































Y por estas volvimos hacia el palacio House of Wonders para reunirnos con el conductor que nos llevaría de vuelta a Nungwi, pero antes en una de estas tiendas tuvimos tiempo de comprar una gran calabaza en forma de pera, pintada por fuera con motivos africanos de vivos colores, uno de los regalos que nos hicimos, de los más originales y bonitos que uno se puede llevar de Tanzania.













INSECTOS Y PALABRAS

