18 nov. 2008

PARQUE NACIONAL DE ARUSHA Y MOSHI II

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Cuando llegamos al hotel después de despedirnos de Nuru, Nusmun y los demás porteadores vimos que no estaban en la habitación Marga y los niños, así que nos acercamos a la piscina. Allí estaba Marga leyendo un libro mientras Pablo y Hugo se bañaban. Para ellos fue una sorpresa nuestra llegada, puesto que no nos esperaban hasta el día siguiente.
Después de un alegre encuentro, Miguel y yo subimos a cambiarnos en seguida y nos dimos un chapuzón que alivio nuestros recocidos pies después de una jornada de 28 km entre la cima y la bajada, y 17 horas de duración.
Más tarde nos tomaríamos para cenar dos platos gigantes de espagueti al estilo Tanzano cada uno, mientras Marga, Pablo y Hugo se reían de nuestra penosa necesidad.
Todavía tendríamos un día más en Moshi para descansar y ver e pueblo. Marga, Pablo y Hugo harían de perfectos anfitriones a la mañana siguiente, puesto que se conocían todas las partes del pueblo.
Al día siguiente Pablo y Hugo nos iban guiando en cabeza hacía el pueblo, “por ahí no papá, por aquí” decía Hugo con el tono del que corrige al ignorante desorientado, nos fueron conduciendo primero al ciber, donde nos pusimos en contacto con la familia. Más tarde continuamos nuestro camino mientras nos enseñaban los lagartos coloridos de la cuneta y las mariposas de colores únicos. Nos fueron dirigiendo magistralmente al mercado del pueblo, y en el camino Pablo iba saludando a medio pueblo y vendedores de tenderetes que por lo visto ya le tenían muy conocido, sobre todo por su afición a las pulseras y collares masai.
El mercado resultó espectacular y Pablo estaba especialmente interesado en que viéramos los vistosos y coloridos puestos de frutas y de especias, que a Marga le habían gustado especialmente. Pero su interés iba más allá y nos llevó también a la zona de carnes, que a Marga le desagradaba, entre otras cosas porque las carnes no estaban en cámaras frigoríficas, y estas estaban rodeadas de gran cantidad de moscas. Además Marga ya conocía este tipo de mercados de otros viajes. Pero para Pablo y Hugo era un espectáculo grandioso: 20 cabezas de oveja con la lengua fuera en una tabla de madera, tripas de no se sabe que colgando de un gancho, otra cabeza, ahora de vaca pero con la lengua cortada a un lado y puesta sobre la mesa. En fin, un mundo “apasionante” para los peques.
También se sabían de memoria los restaurantes donde merecía la pena comer, en uno hindú terminamos comiendo.
Hablamos durante mucho tiempo los cinco, y nos contábamos lo que habíamos hecho los unos y los otros durante nuestros primeros días en Tanzania. Escucharon con mucha atención nuestras aventuras en el Kilimanjaro, y Miguel y yo atendimos con curiosidad su incursión en el Parque Nacional de Arusha.
Efectivamente, Marga y los peques no habían perdido el tiempo, pues a parte de descansar en el Keys hotel después de un viaje tan largo, y de trastear por todo el pueblo y alrededores, habían dedicado un día entero para ver el parque nacional de Arusha, un parque
pequeño, pero uno de los más reconocidos, bonitos y variados de Tanzania.
Este safari (viaje en swahili) resulto increíble para Marga Pablo y Hugo, ya que era su primer contacto a gran nivel con la exuberante naturaleza tanzana, prueba de ello eran los mensajes que nos mandábamos durante la subida al Kili para ver que tal andábamos los unos y los otros. Uno de estos mensajes que recibimos en Barranco Hut(3900m)decía así: Nos encanta, monos, jirafas, hipos, cebras, hormigas gigantes…stmos B.
Una de las curiosidades de esta montaña, es que si las condiciones metereológicas son propicias, se puede hablar por el móvil desde cualquier parte de la misma, incluida la cima. Nosotros podemos dar fe de ello, puesto que nos mandamos mensajes hasta los 4700 m en Barafu Hut. El día de la cima se me olvidó llevármelo y no pude comprobarlo, pero Nuru si llamó.
Lo que más les gusto de este parque fue la naturaleza tan variada que hay, las jirafas que casi se podían tocar, las cebras, y los maravillosos lagos de Momela con sus hipopótamos. También vieron muchos monos de diferentes especies y muchísimas variedades de aves.
Pero como ya he dicho antes, lo más destacado del Parque nacional de Arusha a pesar de ser pequeño, es su maravilloso y único ecosistema con una variedad topográfica sin parangón.
Destaca en primer lugar el cráter de Ngurdoto o también llamado pequeño Ngorongoro, ya que dentro del mismo hay un pantano. También pudieron admirar desde este parque unas de las mejores vistas del monte Meru (4566 m), enclavado dentro del mismo parque.
Al Oeste el cráter Ngurdoto se situaba el Serengeti Ndogo o pequeño Serengeti allí pudieron contemplar una gran pradera llena de cebras Burchell.

Cuando nos contaron con tanto entusiasmo lo que habían visto y disfrutado, casi nos daba envidia no haber visto este parque, claro que nosotros no nos podíamos quejar. Habíamos “abandonado” “a su suerte” a Marga y los peques para subir al Kili. El resto de días que estuvimos en Tanzania me encargué personalmente de que “comiera” Hugo. Ya saben eso que hace uno de los padres sentado al lado del peque para que no deje el plato a medias. Era mi pequeña penitencia, totalmente voluntaria por haber subido al Kili.





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